viernes 27 de noviembre de 2020

REELECCIONES PARA TODOS EL PLAN QUE UNE A LOS K Y LOS MACRISTAS

La referencia del PJ al macrismo y el massismo bonaerense encadena el siguiente interrogante: ¿esos dos espacios borrarán con el codo lo que votaron con la mano?

El guiño llegó, días atrás, desde lo más alto del poder. En un acto en Avellaneda, el último martes, Alberto Fernández dijo en público lo que muchos intendentes bonaerenses le reclamaban puertas adentro. Como adelantó Clarín, el Presidente se manifestó a favor de que los jefes comunales puedan seguir en sus cargos, pese a que una ley provincial dejaría fuera de juego a la mayoría de ellos: más de 90 sobre 135 no podrían presentarse en 2023.

Después de recordar cómo “Néstor (Kirchner)” le había enseñado “la importancia de tener buenos intendentes”, Fernández justificó: “Cuando un intendente es (elegido) dos o tres veces, es porque los vecinos lo votan y quieren que siga siendo intendente. Y nosotros no podemos ir en contra de la voluntad popular”. Un argumento repetido pero cuestionable: con esa lógica, miles de cargos deberían ser vitalicios y la historia demuestra los problemas que acarrea ese vicio.

Pero en paralelo a ese debate, lo que hizo el Presidente fue levantar una discusión que se daba básicamente privado y en círculos acotados. Y blanqueó un reclamo que, como pocos, saltea la grieta: más allá de los antecedentes y los discursos, el grueso de los jefes comunales está de acuerdo con la prórroga.

¿Cuáles son las claves del plan reelecciones para todos?
Peronistas: uno más ¿y no pedimos más?

Si bien el argumento del voto popular que esgrime el Presidente avalaría reelecciones indefinidas, todas las fuentes consultadas por Clarín coinciden en que lo que se buscará es un período más. Que los 135 intendentes tengan la posibilidad de presentarse en 2023, así estén transcurriendo su sexto mandato consecutivo como ocurre en algún caso.

Sería, en un punto, volver a la situación de 2019: para entonces, y pese a que ya regía la ley (votada en 2016) que permitía sólo dos períodos, se hizo un blanqueo y se consideró que el primero para todos era el que se estaba transitando (2015-2019). Lo que se le pedirá a la Justicia es que se “interprete” la norma y el primer mandato para todos ahora sea 2019-2023. Un argumento, vale decirlo, que ya se utilizó en algunas provincias y les permitió a gobernadores estirarse cuatro años más.

“En su momento, como estaba toda la onda de desprestigiar a los barones del conurbano y al peronismo bonaerense, entre (María Eugenia) Vidal y (Sergio) Massa votaron esa ley y se decidió que el primer período fuera ese. Para dar idea de renovación. Pero para nosotros no es lo que corresponde”, asegura a Clarín uno de los intendentes del Frente de Todos más cercanos a Fernández. E interpreta políticamente las palabras del Presidente: “Después de la carta de Cristina, Alberto entendió que tiene que apoyarse en los intendentes”.

La referencia del PJ al macrismo y el massismo bonaerense encadena el siguiente interrogante: ¿esos dos espacios borrarán con el codo lo que votaron con la mano? Clarín consultó fuentes de ambos espacios y, con matices, la postura es similar.

Cerca de Vidal, explican: “Nuestros intendentes están gustosos de seguir, pero no lo van a decir tan libremente porque es una ley que ellos mismos apoyaron en su momento. Nosotros también vamos a mostrarnos en contra porque fuimos co-autores de la ley, con Massa. Pero el discurso será ‘que defina la Justicia'”.

Dentro de los jefes comunales de Juntos por el Cambio (unos 50 no podrían renovar, la mayoría del interior provincial) hay matices. Jorge Macri, que ya va por su tercer período en Vicente López, se opondrá en público y en privado. Entre otras cosas, porque su plan para 2023 es ir por la gobernación y hasta tiene candidata propia para sucederlo: Soledad Martínez.

Néstor Grindetti ya avisó internamente que no buscará otro mandato en Lanús (está desde 2015), pero evitará enredarse en la discusión pública para no entorpecer a sus compañeros de espacio que sí deseen seguir.

“Muchos de los nuestros harán silencio, dejarán que reclamen los K y esperarán la decisión de la Justicia”, sintetiza una fuente macrista.

Los más decididos a continuar, por el momento, parecen Posse y Julio Garro, de La Plata. “Acá el que más viene a pedir es Posse. Más que los nuestros”, dice a este diario un funcionario del Gobierno nacional. “Acá” es su despacho en la Rosada.

Cerca de Massa, en tanto, repiten palabras parecidas a las del vidalismo. “Sergio mantiene su visión sobre el tema”, resumen. Es decir, en público defenderá que haya renovación.

Rubén Eslaiman, vice II de la Cámara de Diputados bonaerense y habitual vocero del Frente Renovador massista, aseguró días atrás que su espacio está en contra de derogar la ley que limita los mandatos. Y que aseguró que votaría por el rechazo ante un proyecto en ese sentido. ¿Pero si el guiño viene de la Justicia?
Las dudas con La Cámpora

Un espacio que genera interrogantes en este debate es La Cámpora, clave hoy en el manejo del poder desde la Gobernación. El grupo jóvenes K viene pujando hace años para meterse en los municipios. En 2015 logró destronar a Mariano West, uno de los barones del PJ en el oeste bonaerense. La experiencia no fue buena: la gestión del camporista Walter Festa resultó tan mala, que fue el propio Máximo Kirchner el que avaló una interna que terminó por destronarlo.

Ese mismo año, 2019, La Cámpora sí logró meter un alfil suyo en Quilmes, con Mayra Mendoza. Pero otros de sus representantes perdieron en distritos populosos, incluso después de haber sido los más votados en las PASO, como en Tres de Febrero.

En 2023, irán por la revancha. ¿Eso significa que se opondrán a nuevas reelecciones para forzar la renovación? “No. Nosotros nunca estuvimos en contra de las reelecciones. Por eso no votamos esta ley”, responde una fuente camporista a Clarín. Es coherente: una de las pocas provincias donde sigue la reelección indefinida es Santa Cruz, la cuna política de los Kirchner.

Otro grupo empoderado que se especula podría ir por las intendencias es el de los movimientos sociales. En Moreno, al mencionado Festa lo terminó derrotando justamente una dirigente del Movimiento Evita (Mariel Fernández). Los fondos millonarios (en plata o mercadería) que reciben para la asistencia social los ponen como un jugador clave, sobre todo en el gba. Fte. Identidad Correntina

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