El tiempo - Tutiempo.net

Publicación: 28/10/2014

EN LA ENTREVISTA AL PRESO EL ABOGADO DEBE CENTRAR SU ATENCIÓN EN LOS DETALLES JURIDICAMENTE RELEVANTES

Artículo producido por el abogado penalista Dr.Hugo López Carribero. Las personas, en general tienen una concepción parcial del abogado
penalista. La mayoría ve al abogado penalista como aquel que sólo defiende
a los sujetos acusados de haber cometido un delito, y de ser posible con
el fin de sacarlos de la cárcel.

images (33)Sin embargo hay un sector, cada vez más numeroso de abogados penalistas
que suele defensor (aquí me incluyo) los derechos de aquellas personas
honestas y honradas que han sufrido la acción feroz y despiadada de uno o
varios delincuentes.

Pero en todos los procesos criminales la libertad suele llegar cuando
menos se espera. Es como en el boxeo. El buen boxeador debe pegar, boxear
y aguantar los golpes de su rival. El knock out viene solo. En todo
combate de boxeo, los jurados examinan el ataque, la defensa, la ciencia y
la eficiencia.

Así por ejemplo si un boxeador ataca, pero el golpe el correctamente
bloqueado por el guante de su adversario, pues aquí la defensa prevalece
por sobre el ataque. Pero tanto el ataque, como la defensa deben estar
construidas sobre la base de la ciencia (boxear ortodoxamente), y la
eficiencia (que el accionar del boxeador logre sus  cometido). En los
juicios orales de valoran otras cuatro características; La acusación, la
defensa, la prueba y la sentencia. El razonamiento, en cuento a su
funcionamiento y complementación es similar al boxeo.

Pero volviendo a la entrevista con el preso, el abogado debe centrar su
atención en los detalles que son jurídicamente relevantes y hacerle
entender al reo que hay cuestiones que no hacen a su defensa, aún cuando
el preso quiera contarle la novela de su vida.

Esto último no conduce a nada. Se genera un desgaste absolutamente
negativo en la conversación, o lo que es peor aún comienza a flotar en el
ambiente una brisa de amistad entre abogado y cliente, un error tremendo.

El abogado jamás debe defender a un amigo en un juicio, pero tampoco debe
generar un amigo cuando conversa con su cliente. En síntesis la labor del
abogado penalista no es compatible con la amistad, y tampoco con los lazos
familiares. Pues el abogado pierde objetividad. La objetividad es la
cualidad de lo objetivo, de tal forma que es perteneciente o relativo al
objeto en sí mismo, con independencia de la propia manera de pensar o de
sentir (o de las condiciones de observación) que pueda tener cualquier
sujeto que lo observe o considere.

Un abogado sin objetividad es como un cirujano sin pulso firme.
La amistad representa varios de los valores más importantes de la humanidad.

Pero si usted quiere correr riesgos innecesarios en su juicio, lo mejor
que puede hacer es contratar a un abogado, que además sea amigo suyo. De
esta manera el juicio puede estar perdido antes de disolverse la amistad,
Se quedará sin abogado y sin amigo.

Claro que la misma responsabilidad profesional y moral le cabe al abogado.

Deja una respuesta