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Publicación: 20/10/2014

ES CORRECTO COBRAR HONORARIOS CAROS LO QUE ESTA MAL ES ESTAFAR AL CLIENTE

descarga (40)Artículo producido por el abogado penalista Dr. Hugo López Carribero. Curiosamente el avaro busca de manera incesante hacerse de lo perecedero,
y con la misma avaricia descuida lo que no perece. Vive siempre pensando
en el futuro.

Pero, para el avaro, cuando el futuro llega ya es tarde, sus familiares lo
están llevando al cementerio. La felicidad no está en el placer, no en el
que tiene más. La felicidad está anidada en el corazón de aquel que
encuentra la verdad.

Quiero decir que es correcto cobrar honorarios caros. Lo que está mal es
estafar al cliente, que no es lo mismo.

Por ejemplo, se estafa al cliente cuando se perciben honorarios y no se
presenta ningún escrito en la causa, ni se acude a las audiencias en
tribunales.

Pero insisto, cobrar caro no es estafar. Cobrar caro, es cobrar caso, y
nada más que eso. En cambio estafar es cometer un delito, además de una
falta de ética profesional.

Hay veces que, conversando con colegas sobre clientes y juicios, advierto
que claramente han defraudado a sus clientes.

Es por entonces que adquiere relevancia eso de no le hagas al otro lo que
no te gustaría que te hagan a ti.

Pero un amigo me enseñó que a esa frase hay que darle una vuelta de rosca
para que quede así: No le hagas al otro, lo que al otro no le gusta que le
hagan (sin perjuicio de que te guste a no a ti).

El abogado tiene también la posibilidad de rechazar un juicio. Hay
clientes intratables, por más buen voluntad que el abogado ponga en
mantener una buena relación.

Aunque muchas veces es pero la relación que de entabla en los familiares
del cliente.

Los familiares del cliente no pagan los honorarios del abogado, pero son
críticos por naturaleza, de forma dura y descarnada. Total nada tienen
para perder. El juicio no es de ellos, y el dinero tampoco.

 Después de todo podrán decir que el juicio de ganó gracias al control que
ellos ejercieron sobre el abogado. Y si se pierden, pues le dirán al
familiar: “Viste, yo quería sacar a ese abogado, y vos no me hiciste
caso”.

Como en todos los movimientos sociales, es muy fácil empujar a la gente,
pero es muy difícil guiarla correctamente.

Una vez, un abogado tramposo por excelencia,  me dijo: “Los abogados
canadienses arreglan los hechos según la ley, en cambio los abogados
argentinos, arreglan la ley según los hechos. Por eso los argentinos
tenemos los mejores abogados”.

Desde ese día decidí no volver a conversar más con ese abogado, sólo lo
saludo con decoro, y nada más.

Los abogados no debemos obstaculizar la administración de justicia, sino
más bien promoverla.

Ningún abogado debe dejar al descubierto a su cliente, frente al delito
que éste pudo haber cometido. Pero todas las defensas deben ser
distinguidas por la buena fe, por ser dignas y honradas.

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