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Publicación: 23/04/2014

LA PLATA: Investigan a la Policía por la muerte del vecino de Wilde

wildeLlegó de la facultad un rato antes de lo habitual y abrió la reja de la entrada a la casa. De golpe, al menos tres ladrones que salían tras haber tomado como rehén a su familia para asaltarla se lo encontraron de frente. Y le empezaron a disparar sin ningún motivo: el hombre recibió cuatro tiros, uno en la cabeza. Murió antes de llegar al hospital. Enseguida sus vecinos, indignados, denunciaron que habían llamado al 911 durante el robo y que un patrullero fue al lugar y no hizo nada. Así se desató un escándalo que incluyó una marcha de protesta (ver “Los vecinos…).

Ayer por la noche, tras varios allanamientos, la policía detuvo a un sospechoso por el crimen del estudiante de Geografía Javier Gallardo (41). Se trata de un joven de 27 años cuyas huellas digitales fueron halladas en la escena del crimen y que fue identificado mediante el sistema AFIS, la base de datos informática de personas con antecedentes penales.

Tal como informó Clarín en parte de su edición de ayer, el asesinato ocurrió el lunes a la noche en la localidad de Wilde, partido de Avellaneda. Anoche, el ministro de Seguridad bonaerense, Alejandro Granados, dispuso la intervención de la comisaría 5°, con jurisdicción en la zona, para esclarecer la responsabilidad de agentes de esa seccional en el asesinato.

“Con el mismo auto que usaron los ladrones el lunes (un Volkswagen Bora negro), una semana antes asaltaron a una vecina que vive a metros de la casa de Gallardo. Por eso, al ver el coche estacionado en la cuadra, llamamos al 911. Un rato después, un patrullero pasó por la cuadra y los policías ni se detuvieron a identificar el vehículo sospechoso”, le dijo indignada a Clarín una vecina llamada Roxana.

Por la crisis, la superintendente de Seguridad de la Bonaerense Graciela Cunial, tuvo que ir ayer al lugar del hecho. Allí dijo que la Dirección de Asuntos Internos abrió un sumario para investigar por qué el personal policial enviado a chequear el auto, que resultó ser de la banda, “no culminó con el protocolo que está establecido”.

La superintendente confirmó que “hubo un llamado al 911” y que ahora se investiga qué se hizo con él. “Tenemos todos los elementos tecnológicos para chequear el horario de llegada del llamado. Y habrá que verificar si los policías actuaron como indica el protocolo para estos casos”, explicó Cunial. Y admitió que “la Policía no cuenta con los datos de la chapa patente del auto de los delincuentes, a pesar de que los vecinos aseguran que la patrulla se estacionó detrás”.

Fuentes del caso señalaron que la explicación que dieron internamente a sus superiores los policías que acudieron al llamado del 911 es que pensaron que el coche señalado por los vecinos era de un garage que hay a la vuelta. Para los vecinos, esto es inverosímil.

El robo que terminó con la muerte de Gallardo se produjo en una casa ubicada en la calle Bolívar 5559, entre Bismark y Lobos. Allí viven Mirta, de 74 años, junto a su hijo, Diego Cantavenera. Este es pareja desde hace más de 20 años del estudiante asesinado. Los dos viven en una casita que se hicieron en el fondo de la propiedad.

“Habían venido a cenar mi hermano Gabriel y su mujer. A eso de las 21, Gabriel salió para ir a comprar unas gaseosas. En la puerta, mientras estaba subiendo a su Ford Fiesta, lo sorprendieron los asaltantes. Se lo llevaron de rehén hasta el Acceso Sudeste. Luego volvieron a la casa, donde estaban mi mamá y Diego, mi otro hermano”, explicó aClarín Marcelo Cantavenera. En la casa, los asaltantes ataron y encapucharon a la familia. “Mi mamá le dijo a un ladrón: ‘¿Vos no tenés madre?’. Y el asaltante le pegó. A Gabriel le pusieron las dos armas en la garganta. Todo el tiempo los amenazaban. ‘Los vamos a matar’, decían. Además veían fotos de viajes que hemos hecho y decían: ‘Vos viajás, vos tenés plata’. Tenían entre 20 y 35 años y el más joven era el más agresivo”, resaltó Marcelo.

El hombre le dijo a Clarín que los ladrones estuvieron una hora y cuarto adentro de la casa. “Cuando los delincuentes se estaban escapando, Javier tuvo la mala suerte de entrar sin saber lo que pasaba. Solo por eso lo mataron”, expresó.

En el medio, los vecinos llamaron al 911, señalaron el auto de los ladrones, un patrullero fue al lugar y se retiró sin intervenir.

Los ladrones escaparon en el Bora negro y en un Ford Fiesta que la familia tenía guardado. Más tarde, el auto fue abandonado en el barrio porteño de La Boca. Los vecinos contaron que la zona es muy insegura y que casi todas las casas cercanas ya fueron asaltadas.

“Mi familia y yo sufrimos 36 hechos de inseguridad en los últimos nueve años. Sufrimos robos, se me metieron en mi casa, nos robaron autos ya mí me secuestraron dos veces. El último episodio fue hace dos meses cuando un asaltante con un cuchillo le robó el auto a mi marido”, explicó a Clarín Mirta, que vive a sólo dos cuadras de donde fue el crimen.

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