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Publicación: 15/04/2014

POLITICA: La alianza Scioli-Espinoza alienta una futura crisis en el PJ

alianza-Scioli-EspinozaA fuego lento, la tensión interna en el PJ sigue su curso, que tendrá un escalón importante en el congreso nacional partidario que se reuniría el próximo 9 de mayo. Como era previsible, existen fuertes cuestionamientos judiciales a la celebración del mismo y varios dirigentes peronistas, entre ellos Manuel García Rozado, participarán de una audiencia citada por la jueza electoral María Servini de Cubría para el próximo 29. Los impugnantes sostienen que, estando caducos los mandatos del actual Consejo Nacional, este carece de autoridad para convocar al congreso partidario, como lo hizo. Éste sí podría reunirse, de acuerdo a lo que establece la carta orgánica, con el aval de al menos el 20 por ciento de los congresales -alrededor de 270- cifra no fácil de reunir para el cristinismo por varios motivos. En varios distritos, Córdoba por ejemplo, los mandatos de los congresales nacionales están caducos y en Buenos Aires, que cuenta con mayoría, el cristinismo no las tiene todas consigo. La veintena de intendentes que responden a Sergio Massa controlan una importante cantidad de congresales que no le responden a la Casa Rosada. Otro grupo está detrás de intendentes que ahora reportan a Daniel Scioli, como Fernando Espinoza (La Matanza) y el ahora diputado nacional Martín Insaurralde (ex intendente de Lanús). En cambio, los nuevos congresales nacionales porteños responden al gobierno.

Una crisis para nada improbable

En este contexto, alrededor de Scioli, operadores como Eduardo Camaño y el mismo jefe de gabinete Alberto Pérez darían por descontado que CFK ordenará desairar a Scioli en el armado de la nueva cúpula partidaria. Es decir que el futuro presidente del PJ será el jujeño Eduardo Fellner pero que el gobernador bonaerense no sería designado vice primero, que es su cargo actual estando a cargo de la presidencia debido a la muerte de Néstor Kirchner. Cualquier cargo por debajo de la vice primera sería una humillación política para el bonaerense, que equivaldría a depreciarlo como precandidato a la sucesión de Cristina el año próximo.

Así es que las distintas facciones sciolistas que no confían en lo que hará la presidente empiezan a apostar a una nueva variante. La misma consistiría en que, antes de campaña electoral del año que viene, Espinoza se rebele con el apoyo de varios gobernadores e intendentes del conurbano y plantee que el PJ debe presentarse a las urnas sin el Frente para la Victoria. Éste sería un golpe casi mortal para el armador cristinista, que descansa justamente sobre una decena de partidos que La Cámpora y Unidos y Organizados manejan a su antojo. En caso de que Scioli termine ahora marginado de la conducción partidaria, se estarían creando condiciones para este planteo futuro de segregación pejotista.

De cualquier modo, semejante crisis sólo podría ocurrir en los últimos meses de la gestión de CFK, cuando su capacidad para castigar a los rebeldes sea casi irrelevante.

Aun así, este cisma peronista llevaría a que el cristinismo se presente con el FpV y haría que la ruptura del voto peronista sea inevitable. Scioli, fiel a su estilo, nada dice.

El congreso del PJ que se viene, generalmente un hecho irrelevante, puede en este caso sentar el precedente para una crisis mayor. Por Carlos Tórtora

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