jueves 22 de octubre de 2020
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POLITICA: La incertidumbre electoral inquieta a los mercados

La nueva normativa que desde la UIF impulsó José Sbatella para combatir el lavado de dinero no sólo sería ineficaz para evitar las sanciones a la Argentina del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI). También está generado un gran temor en la clase media. Este sector se maneja con un tope de 5.000 pesos o más en su tarjeta de crédito. En el caso de los buenos clientes, el banco les sube automáticamente el máximo y como la gente ha perdido el temor a quedarse sin trabajo consume más. En efecto, toda la política económica del gobierno apunta a incentivar el consumo para crecer mucho más de lo esperado. La otra semana, ante la falta de billetes, el gobierno incentivó a que la gente pague con tarjeta de crédito o débito. Si bien hasta ahora la normativa de la UIF no legisló sobre las tarjetas de débito. Es altamente probable que sumen las dos tarjetas para que todo gasto que pase de 5.000 pesos obligue al titular de la tarjeta a firmar una declaración jurada.

La vuelta al dólar

Así es que en estos últimos días se registró que mucha gente diversifica sus gastos en distintas tarjetas, ante el temor de incurrir en la tipología penal del lavado dinero. También se registra ya algo que no venía sucediendo hasta ahora: una propensión al ahorro en dólares o euros, que por el momento se verifica en pequeñas compras hormigas que fueron llevando el dólar blue a 4,15 pesos. Esto es, con una diferencia ya importante con el dólar oficial. La nueva normativa de la UIF impacta entonces en el entendimiento de la gente común, que empieza a reaccionar ante el temor de un proceso penal de imprevisibles consecuencias. Además, Sbatella declaró que el objetivo del nuevo sistema se orienta en realidad a detectar a los compradores de autos de alta gama, cuando estas operaciones no concuerdan con sus ingresos. Esto disemina a su vez el temor en los compradores y las concesionarias, en el segmento de consumo que más dinamiza la economía.

Adelantarse a los cambios

Hay otros temas de la economía que son más complejos. Por ejemplo, en un artículo publicado anteayer en La Nación, el economista Hernán Lacunza -ex gerente general del BCRA en tiempos de Martín Redrado- señala que a fin de este año la paridad cambiaria va a estar igual que a fines del 2001, de tristes recuerdos para nuestra sociedad. Generalmente muchos economistas de renombre coinciden en señalar que la economía aguantará con variantes similares a las actuales todo este año y que recién en 2012 el nuevo presidente deberá tomar medidas correctivas.

Sin embargo, los datos del crecimiento de la inflación que venimos señalando ya hacen que importantes economistas den para este año un piso de 32%. Juega en este terreno algo que suele producirse en los procesos electorales para elegir presidente. En este contexto, los mercados toman posición mucho antes que los cambios políticos ocurran. Esto apuntaría a julio o agosto, cuando es probable que el crecimiento empiece a agotarse debido a la alta inflación. Los operadores de mercado podrían entonces tomar posiciones en moneda extranjera (dólar o euro) ante la incertidumbre producida por las variables electorales. La pluralidad de candidaturas que se avecina fomentaría a su vez esta incertidumbre. Como van las cosas, aparte de la fórmula del Acuerdo Cívico y Social habría un candidato del Peronismo Federal, Pino Solanas y probablemente también Mauricio Macri. Es decir, un menú más diversificado que el del 2007 y con un gobierno en plena decadencia. En síntesis, una perspectiva que de por sí explicaría el nerviosismo de los mercados.TEXTUAL Por Guillermo Cherashny para el informadorpúblico.com

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