jueves 29 de octubre de 2020

POLITICA: El Vicegobernador Balestrini sigue molesto con Horacio Gonzalez

La gestión de Daniel Scioli podría complicarse ante la guerra que su vicegobernador Alberto Balestrini mantiene con el presidente de la Cámara de Diputados, Horacio González, quien hoy desmintió que el bloque oficialista se haya expresado en contra de políticas del gobierno nacional y provincial, en un almuerzo que encabezó el lunes en Pinamar. A esa reunión asistieron la mayoría de los 37 diputados del Frente para la Victoria-PJ, aunque las ausencias fueron sugestivas:; no estuvieron los kirchneristas acérrimos como Fernando Navarro (del Movimiento Evita), Sandra Cruz (del Frente Transversal), la esposa de Luis D’Elía Alicia Sánchez; y Gustavo Silva (de La Matanza, y leal a Balestrini). Tampoco estuvo Jorge Scipioni, de Avellaneda, tierra del ex intendente y ahora ministro de Desarrollo Social, Baldomero “Cacho” Álvarez. Según pudo saber LPO, las críticas a la gestión de Scioli y a la conducción política de Néstor Kirchner no escasearon entre los comensales. “Estamos cansados de no formar parte de las decisiones del Gobierno nacional y del PJ, y lo peor es que si seguimos así vamos a perder todo 2011”, relató a este medio un diputado presente en la reunión, todavía sorprendido por el esfuerzo que hizo hoy González para separarse de esas críticas.

Las represalias a la conducción del PJ no sólo tuvieron como destinatario a Kirchner sino al vicegobernador Alberto Balestrini, titular del partido en la provincia, y enemigo declarado de González desde diciembre.

Las idas y vueltas de uno y otro con Kirchner y Scioli aportaron a la tensión. Y la sombra del intendente de Tigre Sergio Massa, con aspiración a ocupar la Gobernación en 2011, aumenta las suspicacias.

Massa apoyó a González en su intento fallido por convertirse en presidente del Congreso del PJ bonaerense, frustrado porque Kirchner y Balestrini quisieron que esté a cargo del diputado José María Díaz Bancalari. El año terminó con el patagónico como protagonista de otro desencuentro: fue cuando a pedido de él, González aceptó gustoso promover cambios a la reforma política escrita en el PJ bonaerense.

Quienes frecuentan al presidente de la Cámara de Diputados aseguran que aspira a tener alguna participación preponderante en la elección de 2011, cuando, tal vez, anhele formar parte de la fórmula justicialista, un deseo que chocaría con cualquier escenario planeado por Balestrini, hasta el año pasado, máximo promotor de una reelección de Scioli.

El gobernador deberá hacer un duro equilibrio este año para que sus proyectos pasen el filtro de los líderes de ambas Cámaras, ninguno de ellos con el dominio de la mayoría de los recintos. De hecho, la pérdida del quórum que sufrió González el año pasado le sirvió para pedir que los proyectos emblemáticos se negocien primero en su Cámara, y pasen sin barreras por el Senado, donde esta práctica llegó a hartar a los oficialistas.

Otra bronca con Balestrini parte de que algunos diputados se quejan de que las leyes emblemáticas, con implicancia en cuestiones presupuestarias, suelen ser negociadas en soledad por el binomio gobernante. Lo seguro es que las desavenencias entre ambas Cámaras podrían paralizar las leyes que quiera Scioli este año.

Fantasmas de ruptura

Las ambiciones de González alimentan especulaciones sobre sismos en la bancada de diputados oficialista, que comanda Raúl Pérez. Allí convive un pequeño núcleo duro kirchnerista con resabios del duhaldismo que ya no quieren saber nada con el ex presidente, y otros procedentes de los inicios del Frente para la Victoria. También hay algunos delegados de los intendentes, no tantos como en otros periodos.

La convivencia entre heterogéneo grupo es un misterio, como también el beneficio que de esas diferencias pueda sacar González. El apoyo que le acercó Massa no pasó inadvertido en el kirchnerismo, sobre todo porque varios de sus diputados se muestran cercanos al ex jefe de Gabinete.

En esa postura está Gabriel Bruera, hermano de Pablo, el intendente de La Plata, quien pintó la provincia entera con la fórmula Bruera-Massa. Tal vez el orden no haya sido casual: aunque el tigrense es quien blanquea su sueño de Gobernador, el jefe comunal tiene un partido provincial para presentar en caso de que Massa no tenga lugar en el PJ.

El otro platense diputado es nada menos que Pérez, el jefe de bloque, y a quien también llegan sospechas de la bancada sobre su lealtad al kirchnerismo. La minoría en la que se encuentran los hasta ahora oficialitas, que necesitan de al menos diez aliados para reunir quórum, funciona como limitante para adelantar rupturas que la coyuntura política pareciera hacer inevitable en el futuro.

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